Blog

En ocasiones, los trabajadores pueden ser despedidos sin que el motivo de dicha acción esté relacionado con su propio comportamiento o desempeño laboral. En tal caso se da un despido objetivo, que es la extinción de forma unilateral por parte del empresario de la relación laboral que le unía al trabajador sin que pueda ser justificada ninguna causa de carácter disciplinario.

Dicho de otro modo más sencillo, un despido objetivo es aquel en el que el trabajador no tiene la culpa de la situación que causa su despido, que puede deriva de otros motivos que veremos a continuación. Se trata, no obstante, del más frecuente de los tipos de despidos laborales que hay.

Muchas veces puede ser considerado como un despido improcedente o enmascara un despido nulo. Esto sucede en los casos en los que la empresa no cumple los requisitos formales que se establecen en el artículo 53 del Estatuto de los Trabajadores.

El Catastro y el Registro de la Propiedad son dos registros que deberían estar comunicados para facilitar todos los trámites a los usuarios. Sin embargo, esto no ocurre. Su comunicación apenas existe y da lugar a numerosos problemas que debes conocer para anticiparte. Así evitarás pérdidas de tiempo, de dinero y de la paciencia en los casos en los que tengas que acudir a las dos entidades.

Es habitual que existan demasías en cuanto a la realidad de una finca, su descripción catastral y la información que aparece en el registro de la propiedad. Son problemas que se pueden resolver, pero no siempre es sencillo. Es ahí donde se requiere el asesoramiento experto, o incluso la gestión para los trámites con el Catastro y el Registro de la Propiedad.

Despedir o ser despedido no es plato de buen gusto pero aún menos cuando el trabajador se da cuenta que el empresario no está respetando sus derechos. Para una correcta indemnización, debemos atender al salario del trabajador, su antigüedad y al tipo de despido.

En este post te damos las pautas básicas para que sepas calcular y revisar tu indemnización por despido.

Los llamados derechos de protección de datos o derechos ARCO son aquellos a través de los cuales las personas físicas pueden ejercer el control sobre sus datos personales.

Son derechos regulados en el Título III de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y en el Título III de su Reglamento de Desarrollo. Hablamos de cuatro derechos: Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición.

Se trata de derechos que sólo puede ejercer el titular de los datos personales o bien un representante legal o acreditado. El ejercicio de este derecho puede ser denegado si la solicitud es llevada a cabo por una persona distinta del titular y no lo acredita correctamente.