Cómo evitar o minimizar los efectos negativos de un divorcio

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Cualquier persona sufre cuando se produce un divorcio. Si todo se desarrolla de mutuo acuerdo, sobrellevarlo será mucho más fácil. Aun así, romper una relación siempre es complicado. Se abandonan ciertas rutinas, cesa la convivencia e incluso se cambia de residencia en muchos casos.

Pero, sin lugar a dudas, las peores consecuencias de un divorcio tienen lugar cuando existen hijos en común. Sobre todo sin son pequeños, son ellos los que más sufren en estas situaciones. Incluso aunque no lo expresen ni lo comuniquen.

Por eso, hoy queremos hablarte de esos efectos negativos de cualquier divorcio, de cómo pueden perjudicar a los niños y de las mejores formas de reducirlos o minimizarlos. Para que la separación de sus padres sea solo un periodo más de su vida, y no un problema ni un trance que, a la larga, les genere un trauma.

Como comprobarás tras leer estos consejos, todos ellos sirven también para que los propios protagonistas, los cónyuges, sobrelleven mejor este proceso. Al fin y al cabo, no deja de suponer un cambio radical. Especialmente si la pareja llevaba muchos años casada.

Respetar el duelo

Hablamos de duelo en referencia a la pérdida. Cuando una pareja se separa o divorcia, se pierde la unidad familiar en su sentido más estricto. Es decir, la vida en casa ya nunca será igual. Los niños, igual que los dos miembros de la pareja, echarán de menos ciertas cosas que antes compartían y ya no existen. 

Por eso, es clave que estés preparado para que tanto tú como tus hijos experimentéis sentimientos contradictorios como resultado de esta sensación de pérdida. Estos sentimientos son muy variados e inclasificables. Pero podemos darte algunos ejemplos:

  • Frustración.
  • Ira y cambios de humor.
  • Tristeza y nostalgia.
  • Sentimiento de culpabilidad.
  • Ansiedad.

Sin duda, cuanto menos cambie la vida de los niños tras el divorcio, menor será la incidencia de estos sentimientos negativos. Por eso, en la medida de lo posible, intenta que sus rutinas sigan siendo las mismas.

Verbalizarlo y hablarlo todo

Es muy común que, con la buena intención de evitarles sufrimiento, los padres tiendan a ocultarles información a sus hijos. Pero esto es un error. Aunque no se trata de saturarles, hay que explicarles en todo momento qué paso es el siguiente. Y generar en ellos la sensación de que pueden preguntar lo que sea, en cualquier momento.

No descuidar la disciplina

En esta etapa los niños necesitan más que nunca cariño y amor. Han de sentir que, a pesar de que sus padres ya no están juntos, ambos les van a seguir queriendo y protegiendo. Pero esto no debe estar reñido con la educación y la disciplina.

Continúa imponiendo límites a sus horarios, a su ocio y a sus caprichos. Lo contrario solo hará que se genere en el niño una sensación de descontrol e inseguridad que a largo plazo será perjudicial.

No faltar al respeto a la otra parte

Por muy duro o doloroso que sea para ti el divorcio, has de hacer un esfuerzo por controlar tus emociones delante de tus hijos. Evita enfadarte en exceso, gritar o discutir arduamente con tu expareja. Tampoco es recomendable que hables mal de él o ella en presencia de los pequeños.

En definitiva, pensar en su bienestar más que en el propio

Esta es, al final, la premisa más importante de todas. Mucho más si se trata menores de edad, su interés y confort es lo más importante. Y esto puede descuidarse en medio de la batalla judicial que muchas veces implica un divorcio. Por esta razón, dejar que un abogado especializado y con amplia experiencia se ocupe de las cuestiones más complejas es una inestimable ayuda para poder centrarte en lo verdaderamente importante: garantizar el bienestar de tus pequeños.