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Si dudas entre la separación de bienes o gananciales, no lo hagas más: aquí tienes la respuesta

Las bodas son ilusionantes por muchos motivos. Se empieza una nueva vida, dando oficialidad legal a una relación de pareja, y se entra en una etapa más madura. Estas uniones son motivo de celebración no sólo para los contrayentes, sino también para su familia y amigos. Ahora bien, los detalles vinculados al régimen económico que determinará el matrimonio requieren de un análisis frío y meditado. ¿Qué modelo es mejor, separación de bienes o gananciales? Ya habrá tiempo para bailar y cortar la tarta. Antes de llegar a la parte lúdica, lo que urge es atender cuestiones trascendentes como ésta. Descubre las diferencias.

¿Separación de bienes o gananciales? ¿En qué se distinguen?

El matrimonio es una certificación sentimental sólo en el fondo. En la forma, se trata de un contrato entre dos partes, es decir, los cónyuges. Y ese contrato está condicionado por un régimen económico específico. Cada Comunidad Autónoma aplica uno “por defecto” pero es posible cambiarlo ante notario. Para ello es necesario acogerse a las llamadas capitulaciones matrimoniales. Descubre cuáles son los distintos tipos de sociedad matrimonial y en qué consisten.

Separación de bienes

Se trata de un modelo según el cual los patrimonios conviven de manera separada. Cada uno de ellos guarda una relación con el otro meramente circunstancial. A efectos legales, es como si se tratara de la vida económica de dos desconocidos. En el régimen de separación se atribuyen a cada contrayente los bienes que constaran en su haber antes del enlace, pero también los que se adquieran después. Esto incluye, de manera lógica, su gestión, disfrute y libre disposición.

Régimen ganancial

Bajo este régimen, los beneficios y las pérdidas obtenidas a lo largo del matrimonio son comunes a los dos cónyuges. Por consiguiente, en caso de finalizarse la unión, ambas se dividirían a la mitad.

En el matrimonio contraído bajo una sociedad ganancial conviven hasta tres patrimonios. En primer lugar, los exclusivos de ambos miembros de la pareja. Cada uno de ellos mantiene su libertad respecto a lo que han ganado de forma separada. Pueden hacer lo que quieran con sus cuentas individuales.

En segundo lugar, está el patrimonio ganancial. Se refiere a lo que vayan acumulando los dos cónyuges tras la firma del matrimonio. Tanto las ganancias que consigan ahorrar gracias a sus trabajos durante su vida en común, como con las adquisiciones a título oneroso que se produzcan en este tiempo (independientemente de la condición de los bienes adquiridos), formarán parte de este patrimonio.

¿Qué opción me conviene más?

Cada pareja es libre de acordar lo que estime oportuno, faltaría más. Sin embargo, a efectos prácticos, se entiende que la separación de bienes acarrea menos problemas. Bajo el régimen de gananciales se comparte todo; incluso las deudas. Si tu marido o esposa se metiera en problemas económicos, éstos podrían afectarte de forma seria hasta la consecución del divorcio.

Para la ley existirá un único patrimonio. Y no, no es posible realizar capitulaciones con efecto retroactivo para escapar de las deudas. Si la división impide que los acreedores cobren las cantidades que reclaman, no puede hacerse. La separación de bienes se trata, por tanto, de una medida preventiva.

Trámites

En caso de que las capitulaciones se hagan antes de la firma del matrimonio, debe acudirse a un notario e inscribirse el hecho en el Registro Civil. Ojo con los plazos: si la boda no se celebra antes de un año, el pacto carecerá de valor. El precio de la escritura ronda los 80 euros, y es recomendable hacer el procedimiento con asesoría legal de garantías.

Por contra, si se realizan las capitulaciones tras la boda, la burocracia es mayor. Consecuentemente, también se incrementarán los gastos. El motivo es que, además de firmar el nuevo régimen, se debe dar carpetazo legal al anterior. El trámite implica, además, la adjudicación de los bienes comunes. Es decir, que si se pasa de régimen de gananciales a separación de bienes, el matrimonio ha de escoger la manera de dividir el patrimonio acumulado antes de la firma de su unión hasta la escritura de las capitulaciones.

Si estás pensando en casarte y quieres dejar tu régimen económico listo antes de la boda o ya te has casado pero deseas cambiarlo, en tuAppbogado podemos ponerte en contacto con los mejores especialistas. No dejes las cosas como están por inercia. Entre separación de bienes o gananciales, tú eliges, pero recuerda… ¡La cautela y la previsión son fundamentales!

 

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